El día 10 de diciembre de 2017 se cumplen 69 años de la firma y aprobación por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Es por ello que cada año se conmemora en esta fecha el Día Internacional de los Derechos Humanos.

En nombre de la Fundación Egiari Zor, reiteramos en el día de hoy nuestro compromiso de continuar trabajando para la consecución de un escenario de paz donde los derechos de todas las personas estén garantizados. De la misma forma, también queremos denunciar la flagrante falta de compromiso del Estado Español, que continúa sin hacer absolutamente nada por remediar la desigualdad que las víctimas de su violencia vivimos e impide toda dinámica de denuncia o reconocimiento. [...]

La Fundación EGIARI ZOR quiere hacer su valoración acerca del Decreto aprobado hoy por el gobierno vasco, destinado a reconocer y reparar a las víctimas del estado en el período 1960-1978. En el transcurso de junio, y una vez que se conozcan todos los aspectos de ese Decreto realizaremos una comparecencia para valorar más en profundidad sus alcance. 2012-08-01 22:30:55[...]

Tres responsables del Decreto

Un pésimo decreto


El Gobierno Vasco ha aprobado el decreto, que no Ley, sobre las víctimas que siguen sin recibir ni verdad, ni justicia ni reparación con garantías de no repetición, tras rechazar la gran mayoría de las enmiendas que pretendían mejorar dicho decreto. Y ello, porque se ha plegado vergonzosamente a las presiones del Gobierno de Madrid que no desea en absoluto que se den avances significativos en el reconocimiento de unas víctimas que, aunque se empeñen en denominar de “abusos policiales”, fueron víctimas del terrorismo de Estado.
En efecto, la dictadura franquista fue puro terrorismo de Estado, tal y como se reconocía en el informe previo a este decreto presentado en el Parlamento Vasco, en el que se afirmaba literalmente que la represión durante el franquismo «se ejercía desde el aparato del Estado» y buscaba «la generalización de un estado de terror en la población que impidiera la extensión de la reivindicación democrática».
La discriminación a la que se somete a las víctimas del Estado que pretende reparar este decreto respecto a las de ETA es más que evidente. Las víctimas estatales siguen siendo de segunda categoría, y su memoria sigue subordinada a la de aquéllas que sí son objeto de todos los parabienes institucionales, las de ETA.
Así, las indemnizaciones previstas para las víctimas del terrorismo de un Estado que es  heredero directo del franquista, y sigue sin admitir el enorme sufrimiento causado, van a ser sustancialmente menores que las previstas para las víctimas de ETA.
Además, el decreto estipula que «En ningún caso se admitirán supuestos en los que el afectado se encontrara desarrollando alguna actividad violenta» con la clara intención de evitar que los militantes de ETA asesinados por las fuerzas represoras franquistas o muertos en enfrentamientos con las mismas puedan ser considerados como víctimas del Estado mientras que sí se consideran víctimas del terrorismo a los miembros de esas fuerzas represivas fallecidos en similares circunstancias.
También es evidente la discriminación en cuanto a los requisitos que se exijen para reconocer a las víctimas como tales. Según los estándares internacionales de Derechos Humanos, son víctimas todas quienes han visto vulnerado su derecho a la integridad física y/o psíquica, sin más requisitos. La Ley de Víctimas del Terrorismo se atuvo a ese criterio, pero en cambio este decreto estipula que las víctimas deberán probar que sufren lesiones permanentes para ser aceptadas como tales.
Esa exigencia, que es una verdadera aberración, va a provocar que sean bien pocas las que puedan completar los requisitos requeridos para poder presentarse ante la Comisión de Valoración; especialmente, en lo que concierne a las víctimas de la tortura, cuya única acreditación posible será en la gran mayoría de los casos su crudo y terrible testimonio. Así, se va a volver a humillar a miles de víctimas del Estado negándoles su derecho a la Verdad y por supuesto también al de la Justicia y la Reparación con garantías de no repetición.
Tal y como ha denunciado en un reciente artículo Jon M. Landa, Profesor de Derecho Penal de la UPV-EHU y exdirector de Derechos Humanos del Gobierno vasco, «Se mató, lesionó, secuestró, violó sexualmente, torturó… y luego se borraron los rastros». Y como fue «El Estado que se autoencubre con eficacia» quien los borró, según Jon Landa, es necesaria, «para compensar su actuación criminal, una inversión efectiva de la carga de la prueba»; es decir, que la carga de la prueba debe recaer sobre el Estado y no sobre sus víctimas.
Por eso, compartimos absolutamente la solución que proponen numerosas personalidades, agentes políticos y sociales, así como el movimiento memorialista en Euskal Herria, es decir,  la de crear un mecanismo proactivo de verdad. Una Comisión de la Verdad que debería estar caracterizada así: con suficientes medios personales y materiales, con independencia y autoridad moral y centrada en la búsqueda de la verdad. Un instrumento que ayude a todas las víctimas para que puedan manifestar y hacer oir su verdad. Eso requiere que la Comisión tenga capacidad de investigación por encima y al margen del Gobierno y autonomía financiera y de medios a su disposición.
Este decreto, en cambio, se limita a establecer una Comisión de Valoración que es puramente gubernamental en la medida en que la mayoría de sus miembros los nombra el Gobierno de forma directa o por selección avalada. Su cometido, además, no es en absoluto la averiguación de la verdad sino el de establecer una especie de quita indemnizatoria sin abordar en absoluto el fondo del problema, porque no hay ninguna voluntad de empezar a luchar contra la impunidad y autoencubrimiento del Estado.
Podríamos seguir enumerando razones por las que consideramos que se trata de un pésimo decreto, pero creemos que con éstas basta y sobra. Hemos apuntado también a la solución, una Comisión de la Verdad que encare de una vez por todas con valentía este grave problema. En nuestras manos está que pueda ver la luz lo antes posible. ¡Ánimo, y a seguir trabajando en ello!

 

 

Egiari Zor Fundazioa